Inbound Marketing ¿Amor o Atracción Fatal?

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Manos en forma de corazón¿Alguien en la sala recuerda esa película de finales de los 80? Sí caramba, ¿aquélla en la que Michael Douglas se siente atraído por una Glen Close que acaba persiguiéndole con los ojos desorbitados? “Atracción Fatal”, esa. Bueno, pues creo que es un buen ejemplo para ilustrar lo que no debemos hacer para no fastidiarla al final, cuando aplicamos una estrategia de Inbound Marketing. ¿Te explico lo que quiero decir?

Cuando decidí adentrarme en el mundo del Marketing Digital, encontré un concepto que me atrajo de inmediato. Atracción, de eso se trata precisamente. Me refiero, en efecto, al Inbound Marketing. Me identifiqué con él al momento porque me pareció que coincidía con la forma en la que creo que deben hacerse las cosas: por las buenas y sin molestar.

El Inbound Marketing es el proceso a través del cual tratamos de atraer la atención de nuestro público objetivo mediante la publicación de contenidos de valor, dirigiéndole hacia una web, landing page o blog, con el fín de que realice alguna acción, generalmente un registro, para conseguir un contacto que le convierta en lead y, posteriormente, en cliente. Es, por tanto, un Marketing de Atracción y no de Invasión.

Parece que la primera parte del concepto va más allá de ser una mera técnica de Marketing para pasar a ser, incluso, una filosofía en sí misma. Y creo que ciertamente debería ser así. A mí me gusta imaginarlo como un romántico reto: conseguir que se enamoren de tus palabras y acudan a tí voluntariamente, atraídos por tus contenidos y tu profesionalidad. ¿Idílico? Es una ardua y lenta tarea, lo sé. Pero se puede llegar a compensar el esfuerzo con el comienzo de una bonita historia de amor. De hecho, hay quien lo denomina Love Marketing.

El problema es que, a veces,  esta filosofía se pierde durante la segunda parte del cuento transformándolo en una historia de terror que puede conseguir el efecto contrario al que deseamos. ¿Qué haremos una vez que ya tenemos nuestro lead, es decir el registro y contacto del usuario o usuaria que ha llegado hasta nuestra web? ¿Cómo conseguir convertirle en nuestro cliente? Es en esta fase cuando debemos tener mucho cuidado para que el deseo no se convierta en obsesión y lo echemos todo a perder.

Recientemente he sufrido en primera persona uno de estos casos. Me ha tocado la fibra, y más al tratarse de Formación, sector que conozco bien y que me duele especialmente por el desprestigio que está sufriendo, en parte, por errores de este tipo (pero ese es otro post). El caso es que, a través de varios medios y artículos interesantes, llegué hasta un curso gratuito que inicié con muchas ganas. Sin embargo, desde el primer momento del registro comencé a recibir varios correos diarios ofreciéndome un máster de 500 horas por un nada módico precio. Pues, sintiéndolo mucho, así no. El nivel de agobio fue tal y la calidad de los contenidos tan escasa, que tuvo como resultado el abandono del curso al cuarto día, la eliminación de mi suscripción a su página y una limpieza en las Redes Sociales.

Y es que a nadie le gusta sufrir acoso comercial, seamos realistas. En el caso del Inbound Marketing es incluso peor, ya que la sensación que se experimenta es la de ”me has engañado con cuentos chinos para atraerme hasta tu casa, he venido voluntariamente y en cuanto me despisto…ay abuelita, qué dientes tan grandes tienes”. Y ¿qué suele hacerse en estos casos? Pues claro, salir huyendo y no volver nunca más para no acabar como Caperucita. Has conseguido una conversión, sí, pero a “cliente perdido”. Y es una verdadera pena después de haber llegado hasta aquí ¿no crees?

Por ese motivo, recuerda siempre que debes mimar y cuidar con esmero a tu lead, ese que has conseguido después de tanto esfuerzo, sudor y lágrimas. ¿Cómo? Aquí te dejo unas cuantas ideas:

  • No le bombardees desde el primer momento ofreciéndole ya la luna, ten paciencia.
  • Dedica tiempo a descubrir lo que más le gusta para saber lo que le puedes dar. Así siempre acertarás.
  • Dialoga mucho, la comunicación es la base de cualquier relación.
  • Dile que le quieres, que no te de vergüenza.
  • Demúestrale que puede confiar en tí y te será fiel.
  • No le presiones, dale tiempo para que afiance su cariño hacía tí.
  • Hazle saber lo que le puedes ofrecer con la frecuencia justa para que ni te odie ni te olvide.
  • Sorpréndele de vez en cuando para que la monotonía no rompa el amor.

¿Qué te parece? ¿Verdad que suena mucho mejor así? Y ahora ¿ponemos una de amor? Elige tú.

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